viernes, 13 de marzo de 2015

Córdoba



Dentro de la diversidad paisajística, riqueza arquitectónica y humana, y calidez de las gentes de Andalucía, se encuentra la provincia de Córdoba, de aproximadamente 13.718 km2 y 75 municipios cuya capital Córdoba, la divide en dos grandes zonas de superficies semejantes pero de características absolutamente diferenciadas y, en buena parte, antagónicas: al norte la Sierra y al sur la Campiña, división que produce el Río Guadalquivir.



A la derecha del río el paisaje es rudo y abrupto, el de Sierra Morena, donde crecen encinas y bosques de pinos que cubren cerros enteros, y los pueblos que la habitan son escasos y empinados, ubicados en su mayoría en lomas de sierras, y se extiende desde el norte de la provincia hasta las mismas orillas del río Guadalquivir. Y a la izquierda, al otro lado del río, nos encontramos La Campiña: tierras de redondeadas lomas y extensas llanuras donde se siembra el cereal, la vid y el olivo, con pueblos blancos y abiertos.



Dentro de este dualismo existen contradicciones geográficas en la provincia de Córdoba, como las de encontrarnos inmensas llanuras en la Sierra - el Valle de los Pedroches - y, en medio de la Campiña, sierras como las de Cabra y Rute en la Subbética.



Es la tercera ciudad de Andalucía más grande y más poblada tras Sevilla y Málaga. Córdoba, la capital, está situada en la misma orilla del Guadalquivir, a ambas márgenes del río, lugar donde se supone que estuvieron los primeros pobladores de la ciudad cuyos orígenes se remontan al Paleolítico. Más tarde, los turdetanos la hicieron capital tartesa.




Posteriormente el general Amílcar Barca la hace cartaginesa, hasta el año 206 a.C. en que fue romanizada si bien su fundación como ciudad fue hacia el año 169 a.C. en que el pretor Claudio Marcelo le concedió el título de colonia patricia y capitalidad de la Hispania Ulterior. Córdoba refleja nítidamente el protagonismo que en tiempos pasados le correspondió. Todas las culturas que la han poblado han dejado su huella, culturas como la romana, la árabe, la judía y la cristiana, sedimentando un patrimonio histórico-artístico de excepcional singularidad.



Hoy es una ciudad de tamaño medio, en cuyo casco antiguo aún podemos contemplar edificaciones con elementos arquitectónicos de cuando Córdoba fue la capital de la Hispania Ulterior en tiempos de la República romana, o de la provincia Bética durante el Imperio romano y del Califato de Córdoba durante la época musulmana, cuyos dirigentes gobernaron gran parte de la península ibérica. Según los testimonios arqueológicos, la ciudad llegó a contar con alrededor de un millón de habitantes hacia el siglo X, siendo la ciudad más grande, culta y opulenta de todo el mundo.



Las mezquitas, las bibliotecas, los baños y los zocos, abundaron en la ciudad, gestándose las bases del Renacimiento europeo. Durante la larga Edad Media europea, en "Corduba" florecieron las letras y las ciencias. La ciudad contó con multitud de fuentes, iluminación pública y alcantarillado, durante la época de mayor esplendor califal.


Su centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1994. Diez años antes, en 1984, lo había sido la Mezquita-catedral de Córdoba. Fue candidata a la capitalidad cultural europea para el año 2016, siendo finalista para representar a España. Además la Fiesta de los Patios Cordobeses fue designada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en diciembre del 2012.



Córdoba ha sido el lugar del nacimiento de tres grandes filósofos: el estoico romano Séneca, el musulmán Averroes y el judío Maimónides. También nacieron en Córdoba los poetas LucanoIbn HazmJuan de MenaLuis de Góngora y Ángel de Saavedra, también conocido como el Duque de Rivas.



Monumentos tan excepcionales como La Mezquita, considerada como la más esplendorosa de la etapa musulmana en todo Occidente; Medina Azahara, ciudad residencial muy próxima a la ciudad construida por el califa Abd al-Rahmán III; la Sinagoga, el templo judío de Córdoba; y un nutrido conjunto de iglesias mozárabes, góticas y barrocas; palacios y casa solariegas; y un encantador enjambre de callejuelas, plazas y patios, hacen de Córdoba una ciudad para perderse en ella.
























Y como siempre, hay muchísimas fotos más .....

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